3 ene. 2008

Hago equilibrio sobre los andamios, pisar ahí, trastabillar allá, la superficie abajo, el susto de estar desdibujado sobre las ruinas ¿mi pasado?. Aquellas suelen aparecer cada vez que me entrometo en mi interior. No haría píe en absoluto, qué tonto de mí, no soy más cuidadoso que mi estupidez. Voy a abandonar abruptamente la nostalgia en algún momento, aquellos pasos perdidos, aquellos pasos revueltos. Sobre la cornisa el equilibro fino, mi desprotegido cuerpo atontado, el aire espeso, los movimientos turbios, muy turbios, sin filtrar, los cambios bruscos, el vacío ahí tan pronto, tan cerca, llamándome, atrayéndome. Salto/no salto ¿qué pensarán de mí?. Pienso, no llegué hasta acá por mera atracción a la adrenalina (por supuesto mi fobia a la altura) ni por una conjunción de hechos adversos.

No podría ser arrogante, no tolero la perversidad.

No salto. Tampoco vuelvo. Voy-a-quedarme-estático-sobre-el-miedo.