29 sept 2007
28 sept 2007
Desculturalizar
Pierde la identidad aquél que es arrastrado siempre por la tormenta. ¿Quién no es deseoso de proteger sus hábitos, sus costumbres? La sociedad opera con valores que le dan un sentido común, de pertenencia. Y todo bajo un régimen moral institucionado, bajo un cielo negro y distante. ¿Qué otra cosa sino regresiones sufre la sociedad? El dinero, máximo orden, regula las relaciones. El hombre, mero espectador, funciona y se desplaza según lo que el dinero valga. Hay todavía más, el Estado confisca y maneja las tierras, y a los hombres. El Estado, operador fundamental, lo reprime todo, a todo quien esté debajo del dinero.
Pierde la identidad el que siempre hace lo mismo, aquél que por cansancio o resignación deja hacer (y de hacer). Está el mercado, por quien todos se desviven.
El mercado, omnipresente y hegemónico
Para que todo funcione, el sistema necesita que la mayoría pierda los sentidos, y las ganas, y el trabajo. Así, en una relación proporcionalmente adecuada, poquísimos se llevan las ilusiones y la vida de aquellos que ni siquiera se lo preguntan. La exclusión es pura obligación para el Impostor (figura moldeada con egoísmo). A la cultura, que lejos de ser nuestra representación, la llevan y la confeccionan desde todavía más lejos, ahí donde algún aburrido decide el rumbo del mundo. A nuestra cultura le arrancaron la raíz, le soplaron las hojas y ahora titubea un nacionalismo terco y engreído. El poder está en unos bolsillos (en unos poquititos bolsillos enormes). El cielo promete piedad a la hora de perder el alma, como para que los desgraciados no dejen nada un poco más contentos. Pero a Dios le dieron un nombre y una función. Es dictador supremo de la castidad y la moral. Después, algo más abajo, tiene funcionarios que lo alquilan todo. El que no quiere, que se vaya, el que no esté de acuerdo que alternativize alguna otra idea.
Orden y jerarquía. Esos son los mandamientos de las organizaciones, ese es el juego de la democracia formal.
Si a alguno lo quedó algo de alma (algún pedacito), más vale lo esconda. Quien tenga afecto para brindar, que sin dudarlo lo reparta. América necesita un soplo un tanto más fuerte. Y voces, y representarse. Y que la quieran.
A la cultura la riegan con intereses y conformismo. La realidad cae, sorprendida, sobre sus actores, desintegrándolos. Pero el sistema se regenera, cada vez más solo.
Tapadita no más con alguna esperanzada garganta, la libertad queda momentáneamente suspendida, porque todos hablan de ella como un objeto por adquirir en la tienda más grande, y a largo plazo.
Pierde la identidad el que siempre hace lo mismo, aquél que por cansancio o resignación deja hacer (y de hacer). Está el mercado, por quien todos se desviven.
El mercado, omnipresente y hegemónico
Para que todo funcione, el sistema necesita que la mayoría pierda los sentidos, y las ganas, y el trabajo. Así, en una relación proporcionalmente adecuada, poquísimos se llevan las ilusiones y la vida de aquellos que ni siquiera se lo preguntan. La exclusión es pura obligación para el Impostor (figura moldeada con egoísmo). A la cultura, que lejos de ser nuestra representación, la llevan y la confeccionan desde todavía más lejos, ahí donde algún aburrido decide el rumbo del mundo. A nuestra cultura le arrancaron la raíz, le soplaron las hojas y ahora titubea un nacionalismo terco y engreído. El poder está en unos bolsillos (en unos poquititos bolsillos enormes). El cielo promete piedad a la hora de perder el alma, como para que los desgraciados no dejen nada un poco más contentos. Pero a Dios le dieron un nombre y una función. Es dictador supremo de la castidad y la moral. Después, algo más abajo, tiene funcionarios que lo alquilan todo. El que no quiere, que se vaya, el que no esté de acuerdo que alternativize alguna otra idea.
Orden y jerarquía. Esos son los mandamientos de las organizaciones, ese es el juego de la democracia formal.
Si a alguno lo quedó algo de alma (algún pedacito), más vale lo esconda. Quien tenga afecto para brindar, que sin dudarlo lo reparta. América necesita un soplo un tanto más fuerte. Y voces, y representarse. Y que la quieran.
A la cultura la riegan con intereses y conformismo. La realidad cae, sorprendida, sobre sus actores, desintegrándolos. Pero el sistema se regenera, cada vez más solo.
Tapadita no más con alguna esperanzada garganta, la libertad queda momentáneamente suspendida, porque todos hablan de ella como un objeto por adquirir en la tienda más grande, y a largo plazo.
27 sept 2007
en el fetiche
Dylan Thomas
EN MI OFICIO O ARTE SOMBRÍO
En mi oficio o arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.
No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.
Tomado del libro, Poemas completos.
Que sabe acompañarme en las madrugadas.
En mi oficio o arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.
No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.
Tomado del libro, Poemas completos.
Que sabe acompañarme en las madrugadas.
26 sept 2007
Prolongare mi sonido azul por los parlantes te ire a buscar
No te vayas corazon
tren de los cielos
que esta velocidad es muy grande
y hay trenes que portan carteles luminosos
cada uno con su nombre
cada cual en cada hora
y tu nombre paso volando
una locomotora
y mi nombre no figura en guia
pague carisimo ese berretin
ahora que no es tiempo
ahora que es temprano
ahora que la musica sonaba en los parlantes
de un pasado inexistente
comunicandonos
tren de los cielos
que esta velocidad es muy grande
y hay trenes que portan carteles luminosos
cada uno con su nombre
cada cual en cada hora
y tu nombre paso volando
una locomotora
y mi nombre no figura en guia
pague carisimo ese berretin
ahora que no es tiempo
ahora que es temprano
ahora que la musica sonaba en los parlantes
de un pasado inexistente
comunicandonos
25 sept 2007
Una cancion
Viaje y epílogo
Luis Alberto Spinetta
...sueña y sigue
y viaja que la luz no lleva miedo
dulce fila errante
y profecía para el niño.
Y así tus manos se abrirán
por toda la poesía
y ama siempre como el río de la vida
y vagas sombras surgen al caer en el ocaso
y asi tus manos se abrirán
por toda la poesía
Luis Alberto Spinetta
...sueña y sigue
y viaja que la luz no lleva miedo
dulce fila errante
y profecía para el niño.
Y así tus manos se abrirán
por toda la poesía
y ama siempre como el río de la vida
y vagas sombras surgen al caer en el ocaso
y asi tus manos se abrirán
por toda la poesía
24 sept 2007
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